Marín ciencia
martes, 11 de julio de 2017
Ría de Vigo
"O Tejo é mais belo que o rio que corre pela minha aldeia,
mas o Tejo nao é mais belo que o rio que corre pela minha aldeia
porque o Tejo nao é o rio que corre pela minha aldeia.
O Tejo desce de Espanha
e o Tejo entra no mar em Portugal.
Toda a gente sabe isso.
Mas poucos sabem qual é o rio da minha aldeia
e para onde ele vai
e donde ele vem.
E por isso, porque pertence a menos gente,
é mais livre e maior o rio da minha aldeia.
Pelo Tejo vai-se para o Mundo.
Para além do Tejo há a América
e a fortuna daqueles que a encontram.
Ninguén nunca pensou no que há para além do rio da minha aldeia.
O rio da minha aldeia nao faz pensar en nada. Quem está ao pé dele está só ao pé dele."
Fernando Pessoa: "Poemas de Alberto Caeiro"
viernes, 20 de abril de 2012
Método científico
James Lind fue un médico escocés que, a bordo del buque Salisbury, realizó el primer ensayo clínico de la historia de la medicina. El hecho sucedió el 20 de mayo de 1747, día en el cual Lind decidió dar diferentes alimentos a 12 marineros que habían contraído el escorbuto.
Lind escribió: “todos tenían las encías podridas, manchas en la piel, laxitud y debilidad en las rodillas y tuvieron la misma dieta formada por gachas endulzadas con azúcar, caldo de cordero, budines, galleta cocida con azúcar, cebada, arroz, pasas y vino.
Dos de estos enfermos recibieron diariamente, de forma extra, un cuarto de galón de sidra tres veces al día, otros dos tomaron dos cucharadas de vinagre tres veces al día; dos de los más graves recibieron media pinta de agua de mar; otros dos recibieron dos naranjas y un limón al día. Dos más recibieron 25 gotas de elixir de vitriolo tres veces al día. Los dos enfermos restantes tomaron semilla de nuez moscada tres veces al día y una mezcla de ajo, semilla de mostaza, bálsamo de Perú y resina de mirra”.
El resultado del estudio fue espectacular: al cabo de seis días de iniciado el tratamiento uno de los enfermos de los dos que habían recibido naranjas y limón pudo reanudar su trabajo y el otro que recibió este tratamiento tuvo una recuperación rápida y completa a lo largo de los siguientes días. El resto de los marineros empeoraron, a excepción de los dos marineros que habían recibido la sidra, que tuvieron una leve mejoría. La conclusión que Lind obtuvo de este experimento fue que los cítricos ayudaban a combatir el escorbuto, si bien es cierto que desconocía por qué motivo.
El médico escocés dio a conocer sus resultados a la comunidad científica en 1753, con la publicación de Tratado sobre la naturaleza, las causas y la curación del escorbuto, donde recalcó la efectividad de los jugos de los cítricos contra dicha enfermedad. A pesar de la eficacia del tratamiento la noticia fue acogida con escepticismo y, por razones inexplicables, los cítricos no fueron incluidos en la dieta de los marineros ingleses hasta 1789. A partir de ese año los marineros enfermos por escorbuto disminuyeron drásticamente a bordo de los barcos británicos, motivo por el cual la medida fue copiada por el resto de los países europeos.
Pedro Gargantilla: “Breve historia de la medicina”
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